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PREOCUPANTE
PERDIDA PODER ADQUISITIVO DE LAS PENSIONES
Por Francisco de las Marinas Alférez
(*)
Hace
unos días, cuando de manera pública
valoraba positivamente la renovación del Pacto
de Toledo, ya advertía que ello, no obstante,
no nos asegura plenamente el mantenimiento del poder
adquisitivo de las pensiones, pues el incremento del
IPC anual que experimentan, no consigue recuperar
la pérdida que, el alza de precios de los productos
alimentarios comporta a los pensionistas. Y así,
la subida del 10%, en su conjunto, de la cesta de
la compra alimentaria, según ha recordado el
reciente debate mediático sobre el tema, produce
una pérdida del 8% en el poder adquisitivo
de las pensiones, ya que el incremento a los pensionistas
fue solo el 2%, durante el año 2003.
Otros servicios también suben, por encima de
IPC, por ejemplo, las primas de las pólizas
privadas de Asistencia Sanitaria, que las Personas
Mayores, que su capacidad económica se lo ha
permitido, y así ahora anuncian un incremento
del 17% para el año 2004. Estas pólizas
que las mantienen desde hace muchos años, en
estos momentos de su edad, no es aconsejable rescindirlas,
ya que transmiten seguridad en la asistencia, ante
cualquier incidencia en la salud del afectado. Por
cierto que nos hemos de hacer la siguiente pregunta:
¿Porqué hace unos cuantos años,
desapareció la desgravación del 15%
sobre el IRPF, sin que las Comunidades Autónomas
la hayan recuperado?. No alcanzamos a comprender que
esta medida no fue lo suficientemente contestada,
puesto que la desgravación venía a beneficiar,
en general, a las clases medias (tantas veces vapuleadas
por la presión fiscal), y especialmente, a
la propia Administración Pública, en
cuanto aliviaba su capacidad asistencial, al resto
del colectivo, de los Servicios de Salud, evitando
la presión que representan las listas de espera.
Frente a este deterioro de la perdida del poder adquisitivo,
los Pensionistas no tienen defensa alguna para proporcionarse
incremento de ingresos con otro trabajo complementario,
con horas extraordinarias, o propiciando la reclasificación
del puesto de trabajo que ya no tienen. Lo único
que pueden hacer, los pensionistas, será recortar
la dieta alimentaria, que tendrá que mantenerse
dentro del límite de sus disponibilidades,
si quiere no perder su equilibrio económico.
Lo que resulta alarmante, cuando se escucha de una
voz autorizada, es la existencia de estudios concretos
sobre el IRPF, no para atender las reivindicaciones
de las Personas Mayores, en la aplicación de
desgravaciones, que vengan a disminuir la presión
fiscal sobre las pensiones, sino al contrario, con
el propósito de incrementarlo a los Pensionistas,
simplemente por estimar que son los mayores usuarios
y consumidores de los servicios públicos.
No sabemos como nivelan los presupuestos familiares
los trabajadores, en general, aunque resulta público
y notorio la manera en que lo hacen algunos, acordando
incrementos muy superiores al IPC anual, que por lo
contrario se imponen a los demás colectivos;
otros obteniendo reclasificaciones de sus puestos
de trabajo, unas veces justificadas y otra no tanto.
A parte de otras formulas extraordinarias para conseguir
plus valía de capital, tan corrientes en esto
tiempos, utilizando el sistema de las recalificaciones
de suelo rústico.
En
definitiva, entre reclasificaciones y recalificaciones,
vienen arreglando sus finanzas algunos colectivos,
sistemas a los que ya no suelen tener acceso los pensionistas.
(*)
Presidente de FOMCOVA y Vicepresidente de CEOMA
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