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BIEN,
EL PACTO DE TOLEDO
Por Francisco de las Marinas Alférez
(*)
Conocido suficientemente el alcance y la intención
del Pacto de Toledo, que pretende evitar que los Pensionistas
sean tráfico mercantil, en las campañas electorales
que las fuerzas políticas nos tienen acostumbrados,
podemos felicitarnos, porque se ha renovado el citado
Pacto, con suficiente antelación para no convertir
en mercancía de trueque el voto de las Personas Mayores,
en los próximos comicios que se avecinan.
Que las prestaciones no contributivas, sean financiadas
por el Estado, que se realice económico-patrimonial
entre la Seguridad Social y el Estado, y que se mantenga
el poder adquisitivo de los pensionistas, nos parece
correcto y deseable, ya que son reivindicaciones sentidas
durante mucho tiempo.
Se ha advertir, no obstante, que el mantenimiento
del poder adquisitivo, con el incremento el IPC anualmente,
no se consigue, puesto que el cálculo del índice indicado,
se conforma mediante la combinación de diversos componentes.
Siendo que los Personas Mayores suelen ser consumidoras
de productos alimenticios fundamentalmente, sin que
compren un piso, o cambien de vehículo, ni si quiera
adquieren electrodomésticos con frecuencia, supone
que los productos alimenticios, que son los que compra
a diario, han subido un 10% realmente, y el IPC sube
un 2%, que es el utilizado para la revisión de las
Pensiones. Por ello, el pensionista, año tras año,
viene perdiendo un poco de poder adquisitivo.
Positivo resulta que se aproximen las bases de cotización
a los salarios percibidos, pero siempre que las pensiones,
sean consecuencia de la cuantía cotizada, se calculen
razonablemente, teniendo en cuenta el haber regulador
base, sin disminuir la cuantía, por la fijación del
tope máximo de las Pensiones, pues el principio de
solidaridad que se esgrime para establecerlo, ha de
ser general para todos los ciudadanos, a través de
los Presupuestos del Estado, que reducirlo a un grupo
de pensionistas con mejor pensión, por haber cotizado
más, mermándole parte de sus derechos.
Evidentemente, la reformulación de las prestaciones
de viudedad y orfandad y el avance en la mejora de
las pensiones más bajas, resulta altamente gratificante,
la justicia social lo demanda, por cuanto la meta
final ha de ser que las Pensiones sean de cuantía
suficiente para propiciar una vida digna.
En el Pacto de Toledo, lo único que se echa de menos
es que la participación directamente la Asociaciones,
Federaciones y Confederaciones que aglutinan a los
colectivos de Personas Mayores y Pensionistas más
representativos, que por el contacto permanente con
el mismo, conocen perfectamente sus necesidades, y
pueden aportar experiencias, para la solución de los
problemas que se plantean.
(*)
Presidente de FOMCOVA Y Vicepresidente de CEOMA
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