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EL
ESTADO: RESPONSABLE DE LAS PENSIONES
Por Francisco de las Marinas Alférez
(*)
Un trabajo de Martín Seco, publicado en los Medios
de Comunicación de hace poco tiempo, en el que afirma
con toda rotundidad que "La Seguridad Social es parte
integrante del Estado, su quiebra sólo es concebible
dentro de la quiebra del Estado y el Estado no puede
quebrar;" ha motivado esta reflexión sobre las pensiones,
con el único objetivo de contribuir a desterrar el
miedo de los jubilados y pensionistas, en esta guerra
continuada sobre las pensiones, que se reproduce en
todas las campañas electorales, -no se olvide que
han terminado las Autonómicas y municipales, pero
están próximas las Generales- para ganar su voluntad,
ante la incertidumbre que se crea. Aunque lo único
que se consigue es encoger corazón, provocar el sufrimiento
de las Personas Mayores, ante el peligro de perderlas
o verlas disminuidas, pasándolo verdaderamente mal.
La responsabilidad de mantener y actualizar las pensiones
compete al Estado, según previene el artículo 50 de
la Constitución, y sólo pueden ponerse en riesgo,
si la economía nacional se hunde, circunstancia que
no solo afectaría a los pensionistas, sino a todos
los ciudadanos de la Nación. La separación de fuentes
de financiación, ha de entenderse como mero instrumento,
para conseguir la transparencia y la buena administración
de la Seguridad Social, pero en ningún supuesto para
definir un sistema de autofinanciación, aislándolo
económicamente de la Hacienda Pública. Así lo entendió
el Pacto de Toledo, cuando admite que nuestros sistemas
de Seguridad Social se enfrentan a la necesidad de
garantizar unas pensiones adecuadas y sostenibles,
sobre unas bases firmes. Como bien dice el Diputado
Sr. Burgos, portavoz del Grupo Popular en el Pacto
de Toledo, "estas bases, necesariamente han de venir
de la mano de un crecimiento económico con aumento
de las tasas de empleo, unas cuentas públicas saneadas,
con especial atención a la reducción de la deuda pública,
y una modernización de los sistemas que permita responder
a los cambios en las propias necesidades sociales."
Pues siendo esto cierto, afortunadamente, que los
ciudadanos envejecen, con lo que ello comporta en
orden al cada día mayor coste de las pensiones, también
resulta evidente que hay que estimular la productividad,
incentivar la prolongación de la vida laboral efectiva,
prestar atención a la incorporación de la mujer, establecer
mecanismos para flexibilizar la jubilación, y compatibilizando
el trabajo a tiempo parcial y la pensión. El problema
planteado en Alemania, Francia, Austria y Portugal,
con los proyectos de reforma, ante el riesgo de sufrir
un desequilibrio presupuestario, han generado malestar
e indignación entre los ciudadanos, que han provocado
diversas huelgas. En España, posiblemente, porque
la cuantía de las pensiones no sea tan alta como en
dicho países, o porque los deberes de previsión social
se han hecho con suficiente antelación para asegurar
la estabilidad o equilibrio presupuestario de las
pensiones, con el Pacto de Toledo, la realidad es
otra, y la situación estable, al menos hasta el año
2020, por lo menos. Sin perjuicio, que existe margen
suficiente para llegar al 12,5% del PIB, que otros
naciones europeas, destinan al gasto de pensiones.
En conclusión, parece conveniente que los Jubilados
y Pensionistas dediquen sus esfuerzos a reivindicar
avances sociales y calidad de vida de las instituciones,
teniendo la seguridad que el Estado, no ningún partido
político, resultará responsable de las pensiones reconocidas.
(*) Presidente de la
Federación de Organizaciones de Mayores C.V. (FOMCOVA)
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