|
LAS
PENSIONES ESTAN GARANTIZADAS
En
periodos electorales suele sacarse el señuelo de la
precariedad del sistema de pensiones, advirtiendo
a los beneficiarios, que sino de inmediato, si en
un periodo de tiempo relativamente corto, entre ocho
o diez años, posiblemente no puedan hacerse efectivas,
sembrando la zozobra en los pensionistas, -normalmente
personas mayores-, que solo cuentan como medio de
subsistencia con la pensión que reciben. ¿Porqué los
partidos políticos, no cumplen el Pacto de Toledo,
y omiten en las campañas electorales utilizar el pago
de las pensiones, como anzuelo para pescar votos,
inquietando a este colectivo?. Pues sencillamente
porque se trata de un granero abundante de votos,
que se resisten a abandonar, en las campañas electorales.
El conjunto de personas mayores, que casi supera los
ocho millones, y cuya voluntad resulta fácil instrumental,
sobre todo cuando se cuestiona su estabilidad económica,
suele ser presa cómoda para convencerla a que entregue
el voto, a la opción que con más firmeza le asegure
el cobro puntual de la pensión. Ante ésta circunstancia,
que venimos observando durante todos los procesos
electorales, se ha de afirmar con toda rotundidad
y con la fuerza que nuestra convicción tiene de cierta,
que las pensiones están garantizadas, sea cual fuere
la fuerza política que gobierne, simplemente por una
razón evidente, porque corresponde al Estado garantizar
las pensiones, y el Estado, con mayúscula, será difícil
que quiebre, sin que, simultáneamente, no se produzca
una hecatombe en España, que naturalmente alcanzaría
a todos los ciudadanos, funcionarios, empresarios,
asalariados, etc., en cuyo caso, ya lo que menos importaría
sería la pensión, sino el alcanzar la pervivencia.
Nuestras Asociaciones de Personas Mayores, de Jubilados,
de Pensionistas, etc., han de dedicar todos sus esfuerzos
a exigir de las instituciones públicas, que mejoren
la calidad de la vida, que eleven el nivel de bienestar
social de todos, que faciliten el acceso, en condiciones
favorables, a los servicios públicos y cualquier otra
conquista que suponga disfrutar de una vida placentera.
No hay que caer en la dilación que pretenden los políticos,
cuando marean la perdiz, al desviar la atención, en
orden a las prioridades reivindicativas, insistiendo
que se está al borde de perder la pensión, y por consiguiente,
que han de luchar preferentemente por ella. Nosotros
entendemos que en relación con las pensiones, la única
lucha que se debe mantener, tanto individual como
colectivamente, ha de ser la de que alcancen el mínimo
necesario para llevar una vida digna. El Pacto de
Toledo que tiene una valoración positiva, en trance
de renovación, ya ha definido las "reglas del juego"
para su nueva redacción, y si bien ha concretado la
necesidad de reducir las prejubilaciones y aumentar
la tasa de actividad de las personas mayores, para
preservar el sistema público de pensiones, en ningún
momento ha surgido la advertencia de propiciar reformas,
como en Alemania, Francia o Austria, siendo significativo
que además el gasto en pensiones en España en el año
2000, en relación con el PIB representa un 10%, inferior
al 13% de estos países indicados.

Por
Francisco de las Marinas Alférez (Preisdente
de F.O.M.CO.VA.)
|